No hace falta que traigas el paquete: pasamos por él en tu casa, tu oficina o donde tu proveedor, lo pesamos, lo medimos y lo despachamos hacia Ecuador en la misma programación que si lo hubieras traído tú. El recojo no alarga el plazo; lo que sí manda es el día en que se recoge, porque es el día en que empieza a contar.
- Ten el contenido listo, no cerrado. Lo revisamos en el momento: es cuando se detecta algo que la aduana de Ecuador no admite, que es lo que de verdad retrasa un envío.
- Si no tienes caja, la ponemos nosotros, ajustada al contenido. Una caja holgada se paga como si el aire fuera mercancía.
- Ten a mano los datos del destinatario en Ecuador: nombre tal como figura en su documento y la ciudad donde va a retirar.
- Coordínalo con margen. En temporada alta los recojos se llenan con días de antelación, y el plazo hacia Ecuador (8 a 10 días hábiles) corre desde el despacho, no desde la llamada.
El recojo lo usa sobre todo quien envía con regularidad a Ecuador: familias con parientes a los dos lados de la frontera, pequeños comercios que se abastecen en Lima y estudiantes. Si es tu caso, se puede dejar programado y ahorrarte la llamada cada vez.
Desde el recojo en Lima, el envío sigue el mismo camino que cualquier otro hacia Ecuador: Quito, Guayaquil y Cuenca y el resto de ciudades de la ruta se atienden igual, con el mismo número de guía desde el primer día.