Casi ningún envío a Cuba se retrasa por el transporte. Se retrasa por cosas que se deciden antes de despachar, y estas son las que vemos una y otra vez:
- Describir el contenido en vago. «Varios», «regalos», «cosas personales». Una descripción imprecisa es la invitación más directa a que la aduana de Cuba abra el bulto, y abrirlo son días.
- Declarar por debajo del valor real. No abarata: deja el envío cubierto por esa cifra menor y expone al destinatario a una revisión en Cuba.
- Dar por hecho que lo que entra a un país entra a todos. Las listas de la aduana no son iguales: líquidos, cosméticos, suplementos, alimentos y electrónica con batería tienen reglas propias en casi cada destino.
- El nombre del destinatario mal escrito. En Cuba el envío se retira con documento de identidad: si el nombre de la guía no coincide exactamente con el del documento, no se lo entregan.
- Embalar con lo que había en casa. Una caja reutilizada y blanda no aguanta cuatro tramos de transporte, y el seguro no cubre el daño que causa un embalaje insuficiente.
- Pasar por alto lo propio de esta ruta. Para Cuba, cada medicina va con su receta y cada bulto con la lista exacta de lo que contiene. Es la ruta en la que más importa declarar bien.
Todas se revisan con nosotros en el mostrador antes de cerrar la caja. Es gratis y es lo que más plazos salva.