Casi ningún envío a Bolivia se retrasa por el transporte. Se retrasa por cosas que se deciden antes de despachar, y estas son las que vemos una y otra vez:
- Describir el contenido en vago. «Varios», «regalos», «cosas personales». Una descripción imprecisa es la invitación más directa a que la aduana de Bolivia abra el bulto, y abrirlo son días.
- Declarar por debajo del valor real. No abarata: el impuesto de Bolivia se calcula sobre el valor declarado, y si la aduana no se lo cree, lo revalúa ella.
- Dar por hecho que lo que entra a un país entra a todos. Las listas de la aduana no son iguales: líquidos, cosméticos, suplementos, alimentos y electrónica con batería tienen reglas propias en casi cada destino.
- El nombre del destinatario mal escrito. En Bolivia el envío se retira con documento de identidad: si el nombre de la guía no coincide exactamente con el del documento, no se lo entregan.
- Embalar con lo que había en casa. Una caja reutilizada y blanda no aguanta cuatro tramos de transporte, y el seguro no cubre el daño que causa un embalaje insuficiente.
- Pasar por alto lo propio de esta ruta. Si mandas medicinas o alimentos envasados a Bolivia, la vía terrestre es la única opción, y conviene llevar la receta o la etiqueta de fábrica a la vista.
Todas se revisan con nosotros en el mostrador antes de cerrar la caja. Es gratis y es lo que más plazos salva.